Eduardo Galeano y el Arte

Comenzamos la asignatura con algunos relatos del poeta y periodista uruguayo, Eduardo Galeano.

La función del arte/ 1

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago

Kovadloff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur. Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niños y su padres alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:   ¡Ayúdame a mirar!

(El libro de los abrazos)

—-

“La Historia del arte”


Un buen día, la alcaldía le encargó un gran caballo para una plaza de la ciudad. Un camión trajo al taller el bloque gigante de granito. El escultor comenzó a trabajarlo, subido en una escalera a golpes de martillo y cincel. Los niños lo miraban hacer….
Los niños partieron de vacaciones, rumbo a las montañas o al mar; cuando regresaron, el escultor les mostró el caballo terminado.
Uno de los niños, con los ojos muy abiertos le pregunto:
– … pero como sabías que dentro de aquella piedra había un caballo?
(Días y noches de amor y de guerra)

La cueva del Río Pinturas

En las profundidades de una cueva del Río Pinturas, un cazador estampó en la piedra su mano roja de sangre.
El dejó su mano allí, en alguna tregua, entre la urgencia de matar y el pánico de morir.
Y algún tiempo después, otro cazador imprimió junto a esa mano su propia mano, negra de tizne.
Y luego otros cazadores fueron dejando en la piedra las huellas de sus manos empapadas en colores que venían de la sangre y de las cenizas, de la tierra, de las flores.
Trece mil años después, cerquita del Río Pinturas, en la ciudad de Perito Moreno, alguien escribe en una pared: “Yo estuve aquí”.

Anuncios